A mi hija le rompieron el corazón

Hijo corazón roto, a mi hija le rompieron el corazón

Para contarte esta historia tuve que pensarlo mucho, hablar con mi hija y pedir su consentimiento para escribir lo que viene a continuación. Por respeto a ella le pedí que lo leyera primero, lo revisara y si le parecía bien lo publicaba. No quiero de ninguna manera lastimar su honra.
Esta historia tiene un propósito del que te hablaré más adelante.
Por eso hoy quiero contarte que, «a mi hija le rompieron el corazón«.


Lo más duro que puedes vivir después de que alguien te haya roto el corazón, es saber que, a uno de tus hijos, se lo rompieron también.

Así empieza la historia

A mi hija le rompieron el corazón

Hace ya algunos añitos atrás, viví esa horrible experiencia con mi hija mayor, a mi hija le rompieron el corazón.
Muchas veces nos sentamos a hablar de lo que se trataba el amor, vivió bastantes cosas feas a mi lado, siendo testigo presencial de la vida que yo había elegido vivir, y que por obvias razones por nada del mundo quería que ninguna de mis tres hijas tuviera que vivir. (Si no has leído mi historia, la encuentras en este botoncito)

Ella hoy tiene casi 21 años y es una señorita muy madura, tal vez nuestras mismas vivencias hicieron que pusiera rápidamente los pies en la tierra, gracias a Dios. Pero en la época de su adolescencia pensaba muy diferente. Obviamente quería vivir lo que sus amigos vivían, quería hacer lo que los jóvenes de su edad hacían.  Su carácter siempre ha sido un poco fuerte, y lo que más admiro de ella es su radicalidad. No es tibia, para nada. O lo da todo o no da nada. Así de simple.

En mi afán de que no saliera lastimada de ninguna manera, vivía imponiéndome con reglas muy fuertes con las que tal vez se sentía ahogada, y presionada por la influencia de sus amigos, trataba a toda costa de salir de esa cárcel que yo misma había creado. A pesar de tal vez mi forma errada de criarla, puedo decir que estuve ahí presente para ella.

Casi enloquecemos las dos

Pero a pesar de que yo sintiera que ella me odiaba, prefería mil veces sentir eso a que alguien afuera llegara a lastimarla.

Recuerdo que alguna vez le dije que no se afanara por entregar su corazón, que en el tiempo justo iba a llegar el indicado. Y que para eso aún faltaba un tiempo.
Entre muchos de los consejos que traté de darle, le decía que no entendía el afán de los jóvenes de llorar por “amor” y aún lo sigo pensando. ¿Para qué?

Por qué ese afán tan absurdo de “querer y ser querido”, de no querer “sentirnos solos” de emparejarnos como si fuéramos (por favor perdóname la expresión) “animales en celo”. ¿Cuál es el afán?

Creo en el amor, más que en mi misma. Como ya lo saben, creo en Dios, le creo y lo amo, Dios es amor. Así que creo en el amor. Lo que trato de decir es que no veo la necesidad de afanarnos y estar con quien no debemos estar.

«El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor«

1 Juan 4:8 (NVI)

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Toda decisión trae consecuencias

Mi forma de pensar después de darme mil veces contra el mundo es; Solo hay dos caminos, el bueno y el malo, el del sí y el del no. Ni aguas tibias, ni medias tintas.  Y recuerdo habérselo dicho a ella también muchas veces; «Sólo tú puedes tomar la decisión, y solo tú vas a vivir las consecuencias de la decisión que tomes, sea buena o mala, cada decisión trae consecuencias».

Lastimosamente no escuchó, y no la culpo, para nada y a demás ya para qué. Simplemente hizo lo que hemos hecho muchos. Lanzarnos al agua a ver qué pasa.

Conoció un joven un año menor que ella. (Las mamás sabemos lo que eso significa). Le pintó pajaritos en el aire, le prometió bajarle la luna y las estrellas. La hizo sentir la mujer más “feliz del mundo” por un tiempo. Empiezan desde tan temprano uff..

Empezaron las “bobadas”. El cambio de actitud del susodicho, el ya no te escribo para decir cuanto te extraño. Ya no estaba el saludo amoroso, ya no…
La dejó una vez porque le gustaba otra niña, y no quería “hacerle daño” a mi hija. La volvió a buscar, porque la extrañaba. Le prometió serle “fiel” hasta que llegó otra niña y así.

Bueno dirán ustedes, «al fin y al cabo, es una relación entre chicos adolescentes, qué podemos esperar… Eran muy niños, experimentaron y aprendieron… Mónica eres una exagerada esto es normal, a todos nos pasa».

¡Pues no, no, y no! No se ustedes pero yo me niego a pensar que los niños desde esa edad puedan hacer tanto daño.

Un niño criado bajo valores y principios morales correctos no hace esto. No miente, no engaña, no destroza sentimientos, no se burla de las personas.

Esto no es “por la edad”, que justificación tan absurda para tener licencia para hacer daño.

Prefiero que piensen de mí que soy una retrógrada a creer que los jóvenes deben aprender a las patadas a amar.
(Perdón me alteré un poco).

Continuemos

A mi hija le rompieron el corazón, mujer llorando en la cama
«Un día era feliz y al otro llegaba a meterse debajo de las cobijas a llorar«

Su relación se volvió en algo así como un día te quiero, otro día no quiero ni verte. Y así eran los días de mi hija. Un día llegaba feliz del colegio, al otro llegaba a meterse debajo de las cobijas a llorar por el desprecio del caballerito.

Tampoco lo culpo a él, era un niño, sin la madurez suficiente para llevar una relación (que les pasa a nuestros oídos a esa edad que no escuchamos ni consejos, ni razones), criado por sus hermanas porque la madre no siempre estaba. Cuando la situación se volvió tormentosa para mi hija y obviamente para mí, busqué a la señora pensando que algo podríamos hacer entre las dos.  

Cuando por fin pude hablar con ella, me envió inmediatamente para el psicólogo porque en algún momento le hablé de Dios.

Según para ella los jóvenes se deben romper tanto la cara como el corazón las veces que sea necesario para aprender. ¿Para aprender qué? Me pregunto yo. ¿No podemos aprender a las buenas? ¿Todo se trata de que somos animales de carga a los que nos tienen que moler el lomo para andar?
¿Realmente piensas que la experiencia necesariamente se adquiere así?

Cuando vi que mi hija no pudo más, me metí por completo, hablé con él y le pedí con mi propio corazón en la mano que ya no la buscara más. Me acerqué a mi hija sin reprocharle absolutamente nada, y hechas un mar de lágrimas nos abrazamos.

Lloramos de amargura las dos, ella con su corazoncito hecho pedazos y yo tratando de recogerlos para volverlo a armar. Al fin y al cabo, para eso estoy. Y a partir de ese día nuestra relación de madre e hija se fortaleció.

Llega la sanidad

Mi corazón sanaría cuando el de ella estuviera de nuevo completo. Y completo no es con otra persona. Completo como se lo digo a ella y a sus hermanas es que ellas mismas se amen. Que si alguien quiere “hacerlas feliz” ellas puedan responder ¡Yo ya vengo feliz desde mi casa!

Sus heridas no las curó el tiempo, sus heridas las curó Dios (espero mi camisa de fuerza). El perdón hizo que volviéramos a ver la Luz. Y tener paz nuevamente. Mi hija entendió que no hay ningún afán. Aprendió que su corazón vale tanto que debe cuidarlo por sobre toda cosa.

A mi hija le rompieron el corazón, mujer feliz con las manos al cielo
Sus heridas no las curó el tiempo, sus heridas las curó Dios

«Por sobre todas las cosas cuida tu corazón,
    porque de él mana la vida
«

Proverbios 4:23

Desde que decidí escribir este blog, no he pretendido hasta ahora dar consejos para cambiar tu forma de pensar o vivir.
Como te conté en SOBRE MÍ no tengo aún ningún certificado de alguna universidad que me acredite como profesional.

Te he contado mis vivencias y de lo que por esa misma razón puedo tener cierta autoridad para hablar. Yo soy una mamá y eso me hace ya una profesional.

Tengo ya tres certificaciones, si no lo sabías puedes leer la historia que está en este botoncito.

Y si mi experiencia puede ayudar a alguien a no cometer los mismos errores, con eso ya me siento satisfecha. ¿Recuerdas el propósito de este post? No me gustaría para nada repetir la historia con ninguna de mis otras dos hijas. ¿Te gustaría que a tus hijos les rompieran el corazón?

Mi consejo

Porque hoy sí lo quiero dar, es que enseñemos a nuestros hijos a amarse primero ellos, respeto por ellos mismos y por los demás, que no se afanen, adelantando los tiempos cuando no es necesario. Y sobre todo…

«Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes»

Mateo 7:12

No engañen, no maltraten, no le mientan a una persona que ha decidido confiar en ellos.

Enseñémosles que todo trae consecuencias, que no salgan de casa carentes de amor y tengan la necesidad de buscarlo en el lugar equivocado.

Si eres madre o padre, no subestimes o no pases por alto los sentimientos de tus hijos. A cada uno se nos dio un corazón, ¿por qué dañarlo a la primera? o mejor aún ¿por qué dañarlo?
¿Sabes cuantos casos de suicidio se presentan cada segundo en el mundo por un corazón roto?

Espero no haber ofendido ninguna susceptibilidad. Si eres joven adolescente, por favor escucha consejos, buenos consejos. ¡Estás a tiempo de evitarte tantas cosas!

«El insensato cree que se las sabe todas, pero el inteligente oye consejos»

Proverbios 12:15 (PDT)

Por esta y otras muchas razones que ya seguiré contando es que soy madre presente en la vida de mis hijas. Seamos siempre padres presentes. Aquí te cuento «La razón por la que decidí quedarme en casa».

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Hasta pronto…

23 comentarios en “A mi hija le rompieron el corazón”

  1. Ni quiero imaginar lo que es el dolor de ver cómo a tu hijo le rompen el corazón! Qué bueno que hayas estado presente en ese proceso doloroso y le hayas ayudado a ver la luz. La mala experiencia que vivió quizás le ayude a darse cuenta a quien realmente la merece y quien no

  2. Hola,

    Me gusto mucho tu artículo y estoy muy de acuerdo contigo. Pienso que la razón incluso de haber tantos divorcios es por que esperamos que sea el otro que nos haga feliz.

    Así Cómo dices de manera muy clara, debemos amarnos primero y sentirnos amadas por Dios, cuando aprendemos esto entonces podemos amar sin limitaciones y ya no nos destruye el corazón cuando nos fallan.

  3. Hola guapa, que situacion mas complicada, supongo que mucha gente dice que se tiene que aprender como decia la madre del chico y romperse el corazon las veces que haga falta pero no lo veo asi, creo que obraste bien en la situacion que te encontraste y prueba de ello es que tanto tu como tu hija salisteis reforzadas de ello! besos

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