Hoy les voy a contar una hermosa historia, no es mía aún estoy buscando a la autora. Pero me pareció bellísima e importante darla a conocer y compartirla con ustedes. Profesión: Mamá.

Y así empieza

Cierto día fuí a sacar mi licencia de conducir. Y en la oficina de tránsito había una mujer policía que tomaba los datos de los postulantes.

La agente de policía me preguntó:
— ¿Su nombre?
A lo cual respondí rápidamente.
— Lucía Dávila
— ¿Profesión? Inquirió nuevamente la mujer con autoridad, pero en ese momento, no sabía qué decirle.
Sólo salieron unos balbuceos de mis labios.
—»Este… bueno… yo…»

La agente entonces inquirió.
— A lo que me refiero es que si usted trabaja o es simplemente una «mamá».
Interrumpí, — sí, ese es mi trabajo.

«Soy una mamá»

Pero la soberbia mujer entonces con voz dura sentenció:
— Lo siento, no podemos poner «mamá» como opción, vamos a ponerle «ama de casa».

Pasó el tiempo y había olvidado por completo esa anécdota, cuando tuve que ir nuevamente a la comisaría.
Esta vez me atendió una funcionaria, una mujer de carrera, de mucha postura, que ostentaba un título muy despampanante que decía «Interrogadora Oficial».

Cuando estuve ante su escritorio, me preguntó: — ¿Cuál es su ocupación?
A lo que seguidamente le respondí poniendo mucha seguridad en mis palabras:

Y aquí viene lo mejor

— Pues…soy «investigadora asociada en el campo del desarrollo infantil y relaciones humanas» resalté con mi voz.

La oficial muy asombrada dijo: — ¿Cómo dice? —, y entonces muy lentamente le repetí sin asomo de dudas:

— Investigadora asociada en el campo del desarrollo infantil y relaciones humanas».

Profesión: Mamá,
Esta soy yo y mis tres asociadas

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La oficial, que entonces tenía sus ojos puestos sobre mí, dijo muy interesada: — Me podría explicar exactamente qué hace usted?

— ¡Claro! — Dije muy segura.
— Tengo un programa continuo de investigación en laboratorio y en trabajo de campo.

Esas palabras parecieron hacer eco en la oficina, y seguí: —La casa, la comida, la ropa, el colegio, el mercado, los bancos.

— ¿Sí? — dijo la oficial. Yo continué explicándole: — Estoy trabajando para mi maestría. Cuido a mi familia completa, y tengo varios créditos, tengo cuatro hijos.

— Siga, siga— . Dijo apresurada la oficial. Yo muy animada y motivada por su evidente interés, le dije:
— Mi trabajo es uno de los que mayor demanda tiene en el campo de humanidades. Es bastante exigente, tengo un horario a tiempo completo, de 14 a 24 horas. — Es demasiado tiempo…—, comentó la oficial.

— Sí, es verdad—, dije. Pero tiene muchos más retos que cualquier otro trabajo, y las remuneraciones, más que económicas, están ligadas al área de la satisfacción personal.

La funcionaria me miraba cada vez con más respeto, mientras apuntaba los datos en el formulario. Una vez terminado el proceso, y a punto de despedirnos, la oficial se levantó de la silla y… entonces dijo:

— La acompaño a la puerta Doctora.

Al llegar a mi casa, emocionada por mi nueva carrera profesional, salieron a recibirme tres de mis asociadas; mis hijas de trece, siete y tres años de edad.
Arriba en el segundo piso, alcanzaba a escuchar a nuestro nuevo modelo experimental en el Programa de Desarrollo Infantil. Tenía meses de edad y estaba probando una nueva metodología de vocalización.

¡Me sentí triunfante!

Había quedado en los registros oficiales como una persona distinguida e indispensable para la humanidad.

Titulada en lo que soy… ¡UNA MAMÁ!

Autor desconocido, ayúdame a encontrarlo.

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Un enorme abrazo para ti.
Con amor

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22 comentarios

    1. Hola Pau! Es una historia hermosa ¿verdad? yo también me identifiqué muchísimo con ella, tanto así que desde el mismo momento en el que la leí por primera vez me di cuenta cual es mi real profesión. También me frustraba muchísimo cando me preguntaban a que me dedicaba, ahora saco pecho cada vez que respondo. Me siento muy orgullosa de lo que soy. Gracias por leer! Un abrazo enorme para ti.

  1. Como mamá de dos hermosas jovencitas no puedo mas que estar de acuerdo contigo, me vi en cada letra que nos compartes de tu linda experiencia, muchas gracias por compartir guapa!!!

  2. jajajaja es buenísima tu anécdota, que grande tu respuesta!! No entiendo por qué la gente no le da el valor que corresponde a esa labor tan bonita y desinteresada que hacemos las mamás

    1. Así es, ni nosotras mismas nos damos el valor que realmente tenemos. La anécdota realmente no es mía, estoy buscando a la verdadera autora, debajo de la historia pedí si alguien la conoce por favor avisarme. Pero me pareció importante compartirla porque es lo que vivimos día a día las madres. Sin darnos cuenta que realmente esto es toda una profesión y que a mi parecer, la más importante de todas. Un abrazo enorme. Gracias por comentar ?

  3. Hola!
    Me hiciste sonreír con tu anécdota. No termino de ver que se menosprecie a las mujeres que “sólo” trabajan en casa y están con sus hijos. Es una ocupación a tiempo completo y muy exigente así que nada de “una mera ama de casa”
    Besos!

    1. Hola, muchas gracias por tu comentario, totalmente de acuerdo, parece ser que nadie cree que el trabajo en casa es importante. Ni siquiera nosotras mismas y eso es muy triste. Te cuento que la anécdota realmente no es mía, estoy buscando a la verdadera autora, debajo de la historia pedí si alguien la conoce por favor avisarme.

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Móni B.

Mónica es una orgullosa madre de tres hijas adolescentes. Creadora del blog Mi Profesión es Mamá. Ella misma atiende a sus hijas, alista su casa, crea contenido para sus redes y sueña con la oportunidad de terminar su carrera como Diseñadora Gráfica. (Sabe que lo logrará)
Colombiana, soñadora, amante de la naturaleza y con un único vicio "el café".